Edmund Burke “Cuando los ciudadanos actúen concertadamente, su libertad es poder”
Esto no es una campaña política electoral proselitista, tampoco un llamamiento a uniones pasionales masivas de protestas y marchas, ni siquiera un solitario y falaz gesto de queja o de inconformismo; mucho menos una propuesta reveladora de verdades digna de ser escuchada por su imperioso tono profético; es más un razonamiento personal que toma día a día mas vigencia y más importancia para mi propia forma de ser y de hacer, y que deseo profundamente compartir en función de poder encontrar más razones y más personas que replanteen su estilo de vida, su individualidad y su comportamiento social político, con el único fin de darle una carácter más autentico y creativo a nuestras vidas que se acaban diariamente con la rutina, con la inconsciencia, con la mediocridad y con la falta de autenticidad y de manifestación pública individual, lo que termina por acabar de paso con la vida buena que deberíamos tener la sociedad Colombiana.
Creo que no es una insensatez atreverme a partir de suponer un claro estado de animalidad en el que vivimos, ni tengo que exponer sucintamente las cifras del país y el mundo para lograr explicar el paupérrimo estado humano y social que tenemos guiados por la ilustrada y racional visión del mercado, y de los medios de comunicación, verdaderos dirigentes de este hermoso país y por lo tanto de toda su comunidad. La opinión y los medios de comunicación, son la forma de expresión mediante la cual se crea una fuerza masificada activa que participa y toma posición en las decisiones de Colombia, tanto así que logra en ocasiones derrocar, fiscales, jueces, congresistas, y hasta presidentes, o mantenerlos en el poder indeterminadamente. No obstante su gran poder, su actuar no es exactamente siempre el más adecuado ni el más brillante, menos aún, el que expresa la voluntad de la sociedad; más bien es la forma mediante la cual la sociedad es llevada a tomar una decisión o una posición. A pesar de todo, la opinión pública se manifiesta y cada vez con más poder de aceptación guiado decadentemente, por la imparcialidad de una visión “neutral y objetiva” de los medios de comunicación, que busca el beneficio de los más competentes en una guerra utilitarista y light.
El mercado y su competitividad crean al hombre como competencia del mismo hombre cual si fuésemos lobos, lo que remplaza la “inservible” relación humana por una relación meramente utilitaria. Esta concepción se junta entonces con los massmedias, para dar a luz el consumismo, es decir, dar origen a la creación de necesidades estultas a mentes dóciles que son sabiamente guiadas y rellenadas por telenovelas y productos estéticos para una vida placentera y más alejada de sí, que no genere muchas dificultades o trabajos; lo que hace más fácil el manejo de el rebaño por parte del pastor, es decir, una camino lleno de “pan y circo”
Ahora bien que se puede concretar de lo anterior?, solo quiero decir que vivimos tras una gran mentira, y que si seguimos actuando igual y pensando igual, lograremos lo que siempre hemos logrado en un país que tiene todas las posibilidades de ser un verdadero centro de bienestar y desarrollo humano. Lo primero que hay que hacer por lo tanto es recuperar el tejido social y la creatividad y autenticidad de la vida propia, como gesto de autogobierno y autodeterminación.
Debemos ser consientes de que los cambios no se dan por grandes pensadores, sino por la infinita voluntad compartida de hacerlos. Además para una sociedad basta con lo bello y lo justo, el arte, y la política para recuperar el sentido de la vida en sociedad.
POLITICARTE entonces se puede concretar en un estilo de vida que reconoce su comportamiento personal como una actitud política, pero esto solo es posible si se es consciente de que somos dueños de nuestra propia vida y de las decisiones pequeñas y grandes que tomamos para actuar, por lo tanto somos protagonistas del camino que andamos. No botar papeles a la calle, ser amable, generar confianza y sinergia, caminar, ahorrar agua, sembrar un jardín, ser sincero, generar soluciones y no más problemas, ser puntual, saludar a la gente por su nombre, ser solidario, disminuir el uso de bolsas plásticas, ahorrar luz y reciclar, son formas política y estéticas de asumir la vida, que no solo abarcan a la persona particular, a uno, sino que refieren un acto social de responsabilidad pública mediante el cual colaboramos en el ejercicio de promover lo justo y lo bello como estilo de vida.
Este tipo de actitud procura tejer relaciones sociales más fuertes y concertadas, de forma que, conscientes de su poder de autogestión y auto-gobernabilidad, hagan emerger de sus propias uniones humanas soluciones más acordes y sensatas a las problemáticas próximas de cada realidad, lo que consecuentemente acarrearía al mejoramiento de el espacio social y público, de la dinámica interpersonal; generaría más sinergia, y una comunidad solidaria que procura ciegamente el bien de todos, sin excepción alguna. Esta autodeterminación encierra la decisión de hacer prevalecer las verdaderas dificultades y problemáticas de cada grupo social para exigirle a la persona y al grupo en su condición de ser social, el deber de generar soluciones endógenas y propias, que reemplacen las soluciones generales y abstractas de las decisiones gubernamentales, tratando de realizar un cambio efectivo y permanente en el comportamiento de nuestra comunidad.
Lo bello, a través del arte cotidiano y de la creatividad en la propia autenticidad; lo justo, a través de comportamientos privados de carácter público, como la solidaridad, el respeto y la sinergia. Ambos generan ambientes más sanos, más divertidos y humanos en los cuales se abren caminos diferentes de realización y de bienestar para todos. Lo mejor aun es que este cambio no depende del presidente de turno, ni de los funcionarios públicos, depende única y exclusivamente de la conciencia y responsabilidad de cada uno de nosotros, de nuestra voluntad de cambiar y de juntarnos con los otros para hacerlo; todos somos Colombianos, seres más que capaces, dejémonos de quejas y hagámonos consientes de que el cambio parte de nosotros mismos en nuestro simple actuar en la vida diaria, hagamos de la vida una obra de arte, bella y humana, somos verdaderos agentes sociales de cambio.
“El bienestar que la sociedad entera debe promover no queda definido simplemente en términos de prestaciones materiales, sino primordialmente como calidad de vida. Se trata de ESTAR BIEN que procede de unas relaciones humanas vigorosamente dignas y justas." Irizar,l (2006) Humanismo Cívico:Hacia una Renovación Humanista de la Vida Política (I). Revista Civilizar. Universidad Sergio Arboleda
Feliz día.
Agustín Helenaro
samuelmeji@gmail.com
jueves, 20 de noviembre de 2008
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