jueves, 20 de noviembre de 2008

Convirtiendo mis delirios en acciones

Esta oscuro y hace frío, pero esto nos conviene, la calle esta desierta y no hay señal de autoridad, mejor no podía estar. Es hora de abrir nuestras bolsas de basura. Es hora de comenzar a trabajar…

Lo primero es observar el lienzo, llevar la idea en la cabeza para que el atake sea rápido y efectivo, las funciones están asignadas, cada uno cumple su labor, desenfundamos nuestras armas, sacamos la pintura, las plantillas, el aerosol dejamos volar la imaginación, y la adrenalina es la sustancia que mejor acompaña la ocasión.

El atake visual esta en proceso, primero el fondo, después la imagen, luego los detalles. Muy poco tiempo para apreciar la labor, es hora de partir, es parte del éxito de la operación. Después podremos apreciar como simples transeúntes el resultado de la intervención. Por ahora hay que salir en búsqueda de otro lugar apropiado para la decoración.

Hemos hecho 4 atakes, y la emoción no para, se siente como si fuera la primera vez, el ruido de la urbe sirve de trasfondo, nos nutre de ciudad, de calle, de incertidumbre, de inconformidad, de hambre y pobreza, de inseguridad, de esperanza, de libertad.

Un taxista nos ve, nos pita con la intensidad propia del gremio, y finalmente nos condena “olaaaa no sea vándaloo, coja oficio”. Su presencia resulta fugaz toda su reproche no supera el minuto, continua su camino. Nuestro ánimo alterado recuerda aquel principio que resulta básico para la supervivencia en la calle “en la jugada mi parcero ke en la trampa”. Respiramos profundamente para no alterar los trazos, el olor a asfalto se hace evidente cuando la mayoría de la ciudad duerme, el viento sopla fuerte, golpea nuestras caras, estamos vivos, no es un sueño.

En ocasiones penetramos la profundidad de lo desconocido, recorremos calles solitarias, mal olientes, “peligrosas”, la idea es que dejen de serlo, la idea es transformarlas en lugares comunes, recuperarlas, adornarlas con mensajes y colores, llenarlas de fluorescencias y siluetas, darles vida, a ellas y a quienes las transitan.

A sido una noche excitante, el paisaje urbano a las “horas inconvenientes” resulta único, e inagotable, la autoridad no se ha dejado ver, la ruta ha sido un éxito, las latas escupen con esfuerzo hasta la ultima parte de su ser, de su liquido vital, y mueren, una tras una, pero han dejado huella en este mundo, todo fue por una buena causa.

Satisfechos guardamos los materiales que sobran, nos damos la mano en señal de victoria, una vez mas la hemos cometido sin sobresaltos, una vez mas hemos intervenido la ciudad, nos hemos apropiado del espacio publico y de la propiedad privada, hemos trasgredido el orden establecido, hemos dicho lo que muchos no quieren que se diga, hemos convertido a las paredes en gritos visuales de la realidad, hemos sido libres.

Son las 3:30 am es hora de ir a descansar, mañana hay que trabajar.

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