jueves, 20 de noviembre de 2008

¡Aprovechemos la calle!

La calle es el espacio público por el cual nos movilizamos todos los días. Allí vemos infinidad de cosas: gente caminando, perros vagabundos, vendedores ambulantes, lindas chicas, policías, pero lo que más vemos es publicidad. Mera propaganda barata.
Mire a donde mire se estrella uno con un anuncio publicitario; con una marca, con un empaque, con un mensaje comercial. Algo que siempre lo invita a uno a comprar, a consumir. Es irónico; la calle que es un espacio público, es en realidad un espacio privado.
Digo que es privado porque toda esta basura publicitaria que nos llega “gratis” paga una cantidad considerable de dinero para ser mostrada. Esto hace obviamente que todos los mensajes que nos llegan "gratis" sean estrictamente comerciales.
De todos modos esto a la mayoría parece no importarle. Ahora hay publicidad en los vagones de transmilenio y dentro del transmilenio y nadie dice nada. Es más; eso fue una "ideota" que mereció hasta una nota en alguna revista de economía. Hay taxis con anuncios en el techo y nadie dice nada. Hay gente haciendo "performances" publicitarios, con carteles gigantes invadiendo el espacio público y nadie dice nada, hay bici-anuncios por la ciclorruta y nadie dice nada, hay un montón de basura pegada en la pared (verdadera contaminación visual), pero nadie dice ni mierda...
Pero vaya usted a hacer un graffiti ó un esténcil ó a pegar una calcomanía y ahí si le caen todos. Desde el celador, hasta el transeúnte. Les da miedo. Les da miedo que una persona sin uniforme alguno y sin una supuesta marca que lo patrocine, que lo avale, se ponga a fijar algo en la calle. Como que no lo comprenden. Tienen miedo que un "don nadie" venga y pegue su nombre así no más a la vista de todos. La mayoría se siente más tranquila siguiendo el orden en la fila...
Pero pues ya viene siendo hora que haya una re-apropiación del espacio público (término desgastado, pero que se ajusta como anillo al dedo a la situación) por parte de la ciudadanía en general.
Si la calle es un espacio público, ¿porque dejar que solo esté invadida de mensajes comerciales? ¿Porque no invadirla con nuestros mensajes, con nuestras propuestas, con nuestras declaraciones? No se trata de que salgamos todos en pandilla a llenar de rayones la ciudad, sino de que la sintamos nuestra y en el sentido que necesitemos o queramos usarla lo hagamos sin miedo y sintiéndonos parte de ella.
Creo yo que eso es más o menos lo que pretende el "street art" o arte callejero, vivir la ciudad de manera diferente, sentirla propia. El arte en la calle no tiene ningún otro fin de que el mostrarse. Y lo hace gratis. Cualquiera puede ver un esténcil, un graffiti, una calcomanía, un cartel, un dibujo que esté en la calle.
Partiendo de otro punto, vivimos en una sociedad en desarrollo, necesitamos hacer intercambios, mostrarnos, expresarnos, agruparnos. No sólo necesitamos mensajes de multinacionales, también necesitamos mensajes generales, mensajes subjetivos, mensajes de convivencia, imágenes surrealistas, información, información, información.

A todos nos falta mucha información y nos sobra tanta desinformación, tenemos la cabeza llena de logos y de marcas, de canciones absurdas, de héroes de mentiras, de nombres de productos.
El arte callejero pretende compartir otro tipo de información. Ya sean imágenes o imágenes con texto o sólo texto la idea es dar a conocer, expresar, compartir. Enriquecer la cultura visual desinteresadamente...
Hay un montón de gente que no compra un libro, que no se mete a internet, que no lee el periódico, hay algunos incluso que no ven televisión ni escuchan radio. Pero al salir a la calle quieran o no quieran terminan viendo publicidad.
Ahí es cuando el street art aprovecha la calle para llegarle a la gente, para hacerla reír, para hacerla llorar, para hacerla pensar, para hacerla enfadar; aprovechemos la calle para llegar al desplazado, al mensajero, al asalariado, al vago, a la prostituta, al pensionado, al indigente, al ejecutivo, al estudiante, a la ama de casa...
Aprovechemos la calle para mostrar nuestro inconformismo con la última película de Hollywood y cuando veamos el cartel pegado, saquemos el bolígrafo y tranquilamente dibujémosle el bigote estilo "Hitler" al protagonista…
Aprovechemos la calle para declararle el amor (full color) a la persona de nuestros sueños...
Aprovechemos la calle. Hagámosla nuestra. Es gratis

Toxicómano

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